domingo, 29 de diciembre de 2013

Fragmento

Así que te vas y hay un impulso de mirar atrás, de mirar atrás sólo una vez mientras se extingue el crepúsculo para ver ese severo horizonte de Nueva Inglaterra por última vez. Las cúpulas, la torre-depósito, Paul Bunyan con su hacha al hombro. Pero tal vez no sea buena idea mirar atrás; así lo dicen todas las leyendas. Recuerda a la mujer de Lot. Es mejor no mirar atrás. Es mejor creer que habrá finales felices en todas partes. Y bien puede ser así. ¿Quién puede decir que no existen los finales felices? No todos los barcos que desaparecen en la oscuridad desaparecen para siempre; si algo enseña la vida, al fin de cuentas, es que, a fuerza de abundar los finales felices, es preciso poner en duda la racionalidad de quien no cree que Dios exista.

Te vas rápidamente cuando el sol empieza a descender, piensa en este sueño. Eso es lo que haces. Y si te permites un último pensamiento, tal vez piensas en fantasmas... en los fantasmas de unos niños formados en círculo, de pie en el agua al aterdecer, cogidos de la mano, jóvenes las caras, sí, pero recias... tan recias que pueden dar vida a las personas en las que se han de convertir, tan recias que comprenden, quizá, que aquellas personas en las cuales se han de convertir deben necesriamete dar vida a las personas que fueron. el círculo se cierra y la rueda gira, y a eso se reduce todo.

No hace falta mirara atrás para ver a esos niños; una parte de tu mente los verá siempre, vivirá con ellos para siempre, amará con ellos para siempre. No son, necesariamente, la mejor parte de ti, pero alguna vez fueron el depósito de todo lo que podías llegar a ser.

Os quiero, niños. Cuanto os quiero.

Por eso: aléjate pronto, aléjate pronto, mientras la última luz se escurre, pon distancia entre tú y Derry, entre tú y los recuerdos, pero no entre tú y el deseo. Eso queda: el reluciente camafeo de todo lo que fuimos y creímos cuando niños, de todo cuanto brilla en nuestros ojos, aún cuando estabamos perdidos y el viento soplaba en la noche.

Pon distancia y trata de mantener la sonrisa. Sintoniza un rock and roll en la radio y ve hacia toda la vida que existe con todo el valor que puedas reunir y toda la fe que logres invocar. Sé leal, sé valiente, aguanta.

El resto es oscuridad.

Bill Denbrough
IT

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